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“Tiempo”, no necesariamente arraigado de manera profunda en nuestros cerebros

 (Medical Xpress) –Escondida en la selva amazónica, una pequeña tribu ha manejado con éxito lo que muchos sueñan con ser capaces de realizar –ignorar las presiones del tiempo de tal manera que ni siquiera tienen una palabra para él.

Al principio los científicos han probado que tiempo no es un concepto humano profundamente arraigado como se pensaba.

Investigadores, dirigidos por el Profesor Chris Sinha del Departamento de Psicología de la Universidad de Portsmouth, estudiaron la manera en que el tiempo era hablado y pensado por el pueblo de Amondawa, en Brasil. Su investigación se encuentra publicada en la revista Language and Cognition.

El Profesor Sinha dijo: “Para los Amondawa, el tiempo no existe de la misma manera que lo hace para nosotros. Ahora podemos decir, sin ninguna duda, que existe al menos un lenguaje y cultura que no cuenta con el concepto de tiempo como algo que puede ser medido, contado o hablado en abstracto. Esto no quiere decir que los Amondawa son personas ‘fuera del tiempo’, pero viven en un mundo de eventos  en lugar de ver a los acontecimientos incrustados en el tiempo.”

El equipo, incluido el lingüista Wany Sampaio y la antropóloga Vera da Silva Sinha, pasaron ocho semanas con los Amondawa investigando cómo su lenguaje transmite conceptos como “la semana que viene” o “el año pasado”. No hay palabras para tales conceptos, sólo divisiones de día y noche y estación seca y lluviosa. También encontraron que nadie en la comunidad tenía una edad. En su lugar, ellos cambian sus nombres para reflejar su etapa en la vida y posición dentro de su sociedad, como por ejemplo, un niño renuncia a su nombre por el hermano recién nacido y toma uno nuevo.

El Profesor Sinha dijo: “Tenemos tantas metáforas para el tiempo y su paso –pensamos el tiempo como una “cosa”- decimos ‘ya casi se va el fin de semana’; ‘se acercan sus exámenes’; ‘no tengo tiempo’, y así sucesivamente, y creemos que tales declaraciones son objetivas, pero no lo son. Nosotros creamos esas metáforas y se han convertido en nuestra manera de pensar. Los Amondawa no piensan ni hablan así, a menos que aprendan otro idioma.”

“No esperábamos encontrarnos con esto –Estuvimos estudiando el mismo idioma antes y volvimos para ampliar nuestra comprensión de sus metáforas. Estamos sorprendidos de encontrarnos que las metáforas espaciales para el tiempo y el concepto abstracto de tiempo está simplemente ausente del lenguaje y cultura.”

“Para esta gente afortunada el tiempo no es dinero, no están corriendo a contrarreloj para completar algo, y nadie está discutiendo si la semana próxima o el próximo año; sino que ni siquiera tienen palabras para ‘semana’, ‘mes, o ‘año’. Se podría decir que disfrutan de una cierta libertad.”

“Nos resulta extraño que una cultura ‘libre del tiempo’ exista”, Agregó el Profesor Sinha, “pero muchas lenguas amazónicas, incluyendo el Amondawa, no tienen número más allá de cuatro o cinco, y si no tienes los números, no tienes tiempo abstracto, como ‘cosa’ mensurable.”

“El tiempo está más relacionado con la experiencia que con el hecho de ser innato en nosotros. El único reloj biológico real es el envejecimiento de nuestros cuerpos. Todos los complejos conceptos de tiempo son invenciones culturales, una especie de tecnología de la mente.”

“Los babilonios inventaron el día de 24 horas, la convención de 60 segundos en un minuto y de 60 minutos en una hora, y estamos tan acostumbrados a ser gobernados por el calendario y el reloj que no reflexionamos acerca de ello. Pero nuestra noción de tiempo es una espada de doble filo. No tendríamos los beneficios de nuestra sociedad, social y tecnológicamente compleja, de no ser por ella. Pero también, como sabemos, es una carga y una fuente de estrés cada vez mayor en nuestro moderno estilo de vida.”

Sin embargo, el tiempo nos alcanza a todos al final. Luego del primer contacto con el mundo exterior en 1986, los Amondawa continuaron con su tradicional estilo de vida, la caza, la pesca y el cultivo. Pero junto con el cuidado de la salud, la electricidad y televisión ha llegado la lengua portuguesa. Como muchas de las 7.000 o más lenguas del mundo, el Amondawa amenaza con extinguirse.

“Ahora somos conscientes de las grandes riquezas que restan por descubrir en la biodiversidad del mundo, y sabemos que debemos preservar esto para generaciones futuras”, agregó Sinha. “Pero la diversidad cultural y lingüística también es un tesoro, no solo para los científicos, sino para la comprensión de todo lo que significa ser humano. No podemos ni debemos intentar detener el cambio, pero debemos ayudar a fortalecer a gente como los Amondawa para que determinen su propio futuro y mantengan su lenguaje y tradiciones vivas. Es por eso que trabajos como el de Wany y Vera, quienes ayudaron a la comunidad a instalar una escuela basada en la lengua nativa, es tan importante.”

Proporcionado por la Universidad de Portsmouth

Fuente: http://medicalxpress.com/news/2011-05-necessarily-deeply-rooted-brains.html

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  1. julio 5, 2015 a las 9:17 PM

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